No contrates a ejecutivos de un corporativoen tu PyME

Cuando una PyME comienza a crecer, llega un momento en el que el fundador piensa:
“Necesito gente más profesional.”


Y muchas veces la solución parece obvia: contratar a un ejecutivo que venga de una gran
corporación.
En papel suena perfecto. Tiene experiencia, trabajó con grandes presupuestos, dirigió equipos
numerosos y conoce procesos sofisticados.


Pero hay un riesgo: la realidad de una corporación puede ser completamente distinta a la
realidad de una PyME.


El problema no es el ejecutivo, es el contexto

Las grandes empresas cuentan con estructuras que una PyME todavía no tiene: departamentos
especializados, presupuestos amplios, tecnología, procesos maduros, marcas reconocidas y
muchos niveles de soporte.


Un ejecutivo puede ser extraordinario operando dentro de ese sistema, pero eso no significa
necesariamente que sepa construir uno desde cero.


Una PyME necesita algo diferente.


Necesita líderes capaces de pensar estratégicamente y, al mismo tiempo, ensuciarse las manos:
hablar con clientes, resolver problemas, diseñar procesos, formar equipos y trabajar con
recursos limitados.

Profesionalizar no significa corporatizar


Este es quizá el mayor riesgo.


Profesionalizar una PyME significa crear los sistemas necesarios para crecer: roles claros,
indicadores, procesos, disciplina financiera, mejores líderes y menor dependencia del fundador.


Corporatizarla antes de tiempo puede significar:
más juntas, más reportes, más niveles jerárquicos, más personas y más costos.


La empresa comienza a parecer más grande, pero no necesariamente se vuelve mejor.
El objetivo no debería ser parecer una corporación.


El objetivo debería ser construir una mejor empresa.


Entonces, ¿a quién contratar?

Una regla que me parece particularmente útil es:

Busca ejecutivos que hayan trabajado en empresas aproximadamente del doble del tamaño de la tuya.

No tiene que ser una fórmula matemática exacta. El principio es buscar personas que hayan vivido la siguiente etapa que quieres conquistar.

Si hoy tienes 30 colaboradores y quieres llegar a 60 o 100, probablemente sea muy valioso incorporar a alguien que ya haya vivido ese crecimiento.

Esa persona conoce problemas que posiblemente tú todavía no enfrentas: creación de mandos medios, delegación, controles, indicadores, procesos y mayor complejidad organizacional.

Pero sigue entendiendo lo que significa operar con recursos limitados.

Contrata experiencia de tu futuro cercano

La pregunta más importante entonces no es:

“¿Qué tan grande era la empresa donde trabajabas?”

Sino:

“¿Ya recorriste el camino que nosotros queremos recorrer durante los próximos tres años?”

Y antes de contratarlo, vale la pena preguntar:

  • ¿Qué has construido desde cero?
  • ¿Qué resultados lograste con recursos limitados?
  • ¿Qué problemas enfrentaste al escalar una empresa?
  • ¿Qué sistemas implementaste?
  • ¿Cómo profesionalizarías nuestra empresa sin llenarla de burocracia?

Las respuestas pueden decir mucho más que el nombre de una empresa en su currículum.

Cuidado con subsidiar al ejecutivo

Hay otra señal importante.

Si un ejecutivo llega e inmediatamente necesita más personas, más presupuesto, más software y más estructura para producir resultados, conviene detenerse a pensar.

Tal vez esas inversiones sean necesarias.

Pero también debemos preguntarnos:

¿Esta persona está aumentando la capacidad de nuestra empresa o nuestra empresa está aumentando su estructura para que esta persona pueda funcionar?

Un gran ejecutivo debería ayudarnos a hacer más con lo que tenemos y, posteriormente, construir la estructura que realmente necesitamos.

Contrata para la siguiente etapa

Una PyME que quiere crecer necesita profesionalizarse.

Pero probablemente no necesita convertirse prematuramente en una corporación.

Necesita incorporar personas que estén uno o dos niveles adelante y que puedan traer las competencias que la organización necesitará durante los próximos años.

Por eso, más que contratar al ejecutivo con el currículum más impresionante, buscaría al ejecutivo con la experiencia más cercana al futuro que queremos construir.

La idea podría resumirse así:

No contrates para parecer la empresa que quieres ser. Contrata a quien ya haya recorrido la siguiente etapa que quieres conquistar.

Porque el mejor talento no siempre viene de la empresa más grande.

Muchas veces viene de una empresa que ya estuvo exactamente donde tú quieres estar mañana.

Por tu libertad empresarial

Alejandro Valdés