CÓMO SER UN DIRECTOR AL MINUTO

“El liderazgo es el arte de conseguir que alguien haga algo que tú quieres porque él quiere hacerlo”.

Dwight D. Eisenhower

Una de las mayores frustraciones de los dueños de negocio, es el tema del equipo, el tema humano. Lograr conjuntar a un equipo de personas comprometidas, disciplinadas y alineadas a la cultura de la empresa, es un gran reto pero también puede ser la mayor ventaja que puedes tener si lo logras conseguir.

Siempre debemos de recordar que las personas que están a nuestro cargo son el capital más importante que tenemos en la empresa; pues como ya bien decía el gran Peter Drucker, hoy vivimos en la era del trabajador del conocimiento, en donde la calve para las empresas radica en poder contar con personas capacitadas, competentes y que están en constante aprendizaje. Todos los Directores Generales estamos en el negocio del talento humano, pues sin él, nuestra empresa no existiría.

¿CÓMO PODEMOS CONVERTIRNOS EN UN DIRECTOR AL MINUTO?.

Lo primero que necesitamos comprender es que tu rol es el de convertirte en un líder de líderes. Una de tus prioridades es lograr formar un equipo de mandos medios sólidos que sean capaces de liberarte de la operación, para que puedas enfocarte en la parte estratégica del negocio.

Los pasos que necesitas realizar para desarrollar a tus mandos medios son:

1.- DEFINE OBJETIVOS A NIVEL EMPRESA Y A NIVEL MANDOS MEDIOS.

Los objetivos dan dirección y rumbo. Una empresa sin metas es una empresa sin dirección. El rol del Director General es establecer el rumbo de la organización, a través de la definición de objetivos a largo, mediano y corto plazo. Pregúntate:

  • En tu empresa ¿Cuentas con objetivos a 10 años?, ¿tienes metas a 3 años?, ¿tienes objetivos anuales y trimestrales?.

Una vez que hayas definido la dirección de la empresa, es importante que cada 90 días te reúnas individualmente con cada integrante de tu equipo de mandos medios y establezcas objetivos para su función en la empresa; recuerda que todo Director debe de hacerle notar a su equipo lo que espera de ellos.

En el proceso de definir objetivos, debes de lograr lo siguiente:

  1. Establecer objetivos y prioridades del trimestre por parte del colaborador.
  2. Escribir un plan de acción para el logro de dichos objetivos.
  3. Tener un documento físico o digital en donde se concentren tanto los objetivos como el plan de acción.
  4. Crear un convenio de desempeño. En este convenio se establece el acuerdo de seguimiento que se tendrá para dichos objetivos. Puede ser algo así: ¨Quiero que tengas éxito en tu puesto, pues eso es algo muy importante para la empresa; me gustaría que puedas disfrutar de tu trabajo y puedas crecer en este trimestre, también te quiero pedir permiso para hacerte notar cuando hayas hecho una tarea muy bien y cuando no se haya realizado adecuadamente. Al principio esto puede ser algo incómodo pero es de gran utilidad. Me gustaría revisar tus objetivos una vez al mes, ¿estás de acuerdo con lo anterior?.¨

2.- CREA UN SISTEMA DE RECONOCIMIENTO PARA TUS MANDOS MEDIOS.

A muchos Directores se les olvida la importancia de reconocer a sus colaboradores y se la pasan cazándolos mientras hacen algo mal, esto crea un ambiente de negatividad en las personas y un sentimiento de falta de reconocimiento que hace que las personas no se comprometan.

Es importante entender que todos los colaboradores quieren reconocimiento, pues es una necesidad humana. Tu equipo quiere sentirse valorado y reconocido, eso es parte del salario emocional, así que, ayuda a tus colaboradores a alcanzar la máxima eficacia al sorprenderlos y reconocerlos mientras hacen algo bien. Algunos puntos a mencionar:

  • Dile a tu equipo de mandos medios de manera directa y sin rodeos, tu opinión sobre su trabajo.
  • Elogia inmediatamente cuando se lo merecen.
  • Di específicamente lo que han hecho bien y de qué manera eso benéfica a la empresa.
  • Anima a tu equipo a seguir repitiendo el buen trabajo.
  • Estrecha la mano para que quede claro que apoyas el éxito de cada persona en tu equipo.

Hacer notar los éxitos de tu equipo, hará que busquen repetirlos más seguido. Cuanto más constante son los éxitos de tu equipo a cargo, mayor altura alcanzará tu empresa.

3.- CREA UN SISTEMA DE REPRIMIENDA PARA TUS MANDOS MEDIOS.

Al igual que reconoces el buen trabajo, también debes de dar retroalimentación y hacer del conocimiento del colaborador cuando hay un error o equivocación. Algunos tips que te pueden ayudar sobre este tema son:

  • Siempre corrige en privado, nunca lo hagas en público.
  • Comunica la reprimenda inmediatamente, no esperes mucho tiempo.
  • Mira a los ojos a tu colaborador y dile con precisión, qué fue lo que hizo mal y el efecto que ese error ha traído a la empresa.
  • Solo se debe criticar el comportamiento, nunca a la persona.
  • Al terminar el comentario, da una palmada al colaborador y dile que le comentas esta situación, porque le tienes estima y te preocupa su crecimiento en la empresa; reafirma diciendo que tienes un muy buen concepto de él o ella pero que en este caso en específico no puedes elogiar su comportamiento.

Al utilizar estos 3 pasos estarás dirigiendo correctamente a tu equipo y los estarás ayudando a tener éxito en tu empresa. Recuerda que el mejor minuto del día es el que inviertes en tu equipo, pues si logras tener al equipo correcto será un gran paso para tener la libertad que tanto anhelas.

Los beneficios que obtendrás son:

  • Habrás compartido las expectativas con tu equipo de mandos medios y definido el objetivo.
  • Le habrás enseñado cómo ganar en la empresa y reforzarás comportamientos positivos al reconocerlo, asegurando que estos se repitan en el futuro.
  • Le expones un mal comportamiento tan pronto como lo observes, pues nunca es oportuno callarse ante un trabajo deficiente.

Me gustaría compartirte una historia que sintetiza todos los puntos que vimos anteriormente. Dice la leyenda, que en la antigua China, un emperador nombró a un segundo para que le ayudara a administrar el país. Llegó a un acuerdo con él para que se encargara de todos los castigos, mientras que el emperador, por su parte, se reservaba todas las recompensas.

Al paso del tiempo el emperador se dio cuenta de que cuando pedía algún servicio a uno de sus súbditos, algunas veces le hacían caso y otras no. Sin embargo, si era el primer ministro el que daba una orden, le obedecían en el acto. Así que, el emperador llamó a su segundo y le dijo: “¿Por qué no volvemos a cambiar nuestras tareas?”.

Ahora el emperador se encargaría de todos los castigos, y el Primer Ministro seria benevolente y daría las recompensas. El emperador, que se había mostrado bondadoso y había otorgado decenas de recompensas, empezó a castigar a la gente. Sus súbditos se decían: “¿Qué le pasa a este viejo chiflado?”, y empezaron a tomarle antipatía y odio. Hasta que pensaron en sustituirle, preguntándose unos a otros: “¿Saben quién sería el más indicado para ocupar su puesto? El primer ministro”. Y así fue: depusieron al emperador y colocaron al primer ministro en el trono.

La gran lección de esta historia, es que a nuestro equipo tenemos que darle siempre dirección y usar ambas manos; una para felicitar y elogiar y otra para corregir y criticar. Sino logramos tener un balance entre estos aspectos, es posible que no podamos sacar el máximo desempeño de nuestros colaboradores.

Espero que estas ideas te hayan sido de utilidad, si quieres saber cómo crear una empresa auto-gestionada visita nuestra página web: www.innovarte.mx

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Alejandro Valdés

Especialista en crecimiento de dueños de negocio

Alejandro.valdes@innovarte.mx

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