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febrero 18, 2017

¿Qué es la meditación?

“La vida es una aventura muy corta como para vivirla dormido/a¨

Tony Karam

Según Gueshe Kelsang Gyatso la meditación es la mente que se concentra y es la acción mental que causa paz interior, cuando meditamos estamos realizando una acción que tiene como propósito calmar a la mente.

Durante nuestra vida cotidiana estamos tan inmersos en el mundo externo que nuestra mente tiene rienda suelta cual caballo desbocado y genera un sinfín de pensamientos y emociones de los cuales a veces no somos ni siquiera conscientes. Estos pensamientos e ideas discursivas generan emociones que a su vez nos conducen a la acción, por lo tanto si no tenemos consciencia de ellos seremos presas de nuestros viejos hábitos y tendencias que en ocasiones son muy perjudiciales.

Santa Teresa de Jesús la gran mística cristina dice que la mente discursiva es la ¨loca de la casa¨ ya que es presa de la imaginación y de una cascada de pensamientos y sentimientos sin tener dominio alguno.

¿Cómo podemos generar la paz interior en un mundo tan absorto por el exterior y con nuestros hábitos mentales tan arraigados? ¿Cómo pacificar a la mente de su incesante actividad de pensamientos y sentimientos?

La meditación es la llave que abre el tesoro interior del ser humano y le permite conocerse a sí mismo y hacerse amigo de su propia mente. A través de la meditación logramos pacificar el proceso discursivo y traer concentración a nuestras vidas.

La primera etapa de la meditación consiste en disipar las distracciones y lograr cierta claridad y lucidez mental. Esto se logra con un sencillo ejercicio con nuestra respiración. Aquí te compartimos la técnica completa:

1.- La postura

Siéntate en una silla con tu espalda recta o acuéstate con tu cabeza descansando en una almohada pero con tu columna vertebral lo más derecha posible mientras permites que tu cuerpo se relaje. Tus ojos pueden estar cerrados o parcialmente cerrados.

Si estas sentado, puedes poner tus manos en tus muslos o en tus rodillas. Tu cabeza debe estar ligeramente inclinada hacia el frente y tu lengua debe de tocar el paladar.

2.- Sensaciones táctiles

Trae a tu conciencia a la esfera de las sensaciones táctiles en tu cuerpo, desde las plantas de los pies hasta la coronilla de la cabeza. Nota la sensación en tus hombros y en el cuello y si detectas algún signo de tensión, relájalo y déjalo ir, de igual manera se consciente de los músculos de tu cara, tus mandíbulas, tus pómulos, la nuca y tus ojos y relaja cualquier área que sientas tensa. Deja que tu cara se relaje como lo hace un bebe durmiendo y deja que tu cuerpo entero este en un estado de tranquilidad. Durante la sesión mantente lo más físicamente estable e inmovible como te sea posible, vas a notar como el estabilizar a tu cuerpo ayuda a tranquilizar a la mente.

3.- La practica

Toma tres respiraciones profundas y toma conciencia de tu respiración. Permite que tu ritmo respiratorio tome su ritmo natural. Toma conciencia de cada exhalación y de cada inhalación en tu cuerpo. Observa el curso entero de cómo ingresa el aire por tu nariz sintiendo tus fosas nasales y de cómo sale el aire. Deja que tu cuerpo respire naturalmente como si estuvieras dormido pero conscientemente vigilante.

Los pensamientos tenderán a llegar involuntariamente y tu atención posiblemente va buscar moverse hacia algunos ruidos u otros estímulos del ambiente. Cuando notes que te has distraído de en ves forzar a tu mente a regresar a tu respiración de manera brusca, simplemente deja ir los pensamientos y las distracciones, especialmente con cada exhalación imagina que sueltas cada uno de los pensamientos y tranquilamente regresa tu atención hacia tu cuerpo, hacia tu respiración. Cuando notes que tu mente está dando vueltas nuevamente en otros pensamientos simplemente conténtate de que lo has notado y relajadamente regresa tu atención hacia la respiración.

Continúa este proceso una y otra vez hasta que tu mente se haya relajado más y más y continua practicando por un periodo en total de 24 minutos y después vuelve a regresar a tu entorno y continúa con tus actividades en el mundo.

Si practicamos de este modo con paciencia, nuestras distracciones mentales irán disminuyendo y experimentaremos una sensación de serenidad y relajación.

La meditación es una prueba de que podemos experimentar paz interior y satisfacción con solo dominar a nuestra mente sin tener que depender de las condiciones externas.

Vive intensamente

Alejandro Valdés