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agosto 15, 2016

4 Pasos para capitalizar nuestras experiencias en aprendizajes

“No recibimos sabiduría; debemos descubrirla por nosotros mismos luego de recorrer una travesía que nadie más puede recorrer por nosotros”

                                                                                                                                          Marcel Proust

La vida solo es rica en experiencias, desde el momento en que nacemos hasta el momento de nuestro último suspiro, lo único que tenemos son experiencias. El proceso de vivir significa pasar por el campo de las experiencias para poder aprender de ellas.

A lo largo de nuestra vida todos nos hemos visto expuestos a diferentes tipos de experiencias, algunas poco afortunadas, otras tanto muy tristes y algunas santamente serenas pero lo que marca la diferencia entre una persona y otra, aquello que realmente detona una verdadera distinción en la calidad de vida de las personas es la manera como asimilamos las experiencias, recuerda que lo importante no es lo que te sucede sino lo que haces con lo que te sucede lo que realmente marca la diferencia.

Hay algunas personas que repiten los mismos errores una y otra vez a lo largo de sus vidas, sin aprender de sus experiencias y están en un eterno ciclo de repetición incesante, los mismos problemas, los mismos retos, día tras día. Cuando una persona no ha comprendido algo tiende a repetirlo, así que lo que nos permite avanzar en la vida es el poder aprender de nuestras experiencias y capitalizarlas en aprendizaje. El filósofo Sócrates ya lo dijo hace mucho tiempo, ¨una vida sin ser examinada no vale la pena ser vivida¨

¿Cómo podemos aprender de nuestras experiencias?

1.- Entrégate a la experiencia

El primer paso consiste en seleccionar las experiencias de las que quieras aprender y en estar presente, entregarte a la experiencia, ya sea estar en una puesta de sol, en la graduación de un hijo o en una clase universitaria, de nada sirve la experiencia si no estás presente, no es de utilidad si tu cuerpo esta físicamente pero tu mente esta en otro lado, así que realiza tus acciones con consciencia y atención.

2.- Reflexiona sobre tu experiencia

Una vez que la experiencia haya terminado ve a la reflexión y haz un alto en el camino y reflexiona. Cuando te detienes a pensar estas en el camino de generar nuevos aprendizajes. Hazte las siguientes preguntas:

¿Qué aprendí de lo que paso? ¿Qué lección me dio la experiencia?

¿De qué manera mis decisiones influyeron en los resultados que obtuve?

¿Qué me funciono?

¿Qué puedo hacer diferente para la siguiente ocasión?

¿Qué debería dejar de hacer para mejorar en la siguiente ocasión?

El simple hecho de hacerte estas preguntas te permitirán procesar la experiencia y sacarle el máximo jugo, lo cual expandirá tu consciencia y te permitirá mejorar y perfeccionarte.

3.- Modifica tu comportamiento y ve a la acción.

Una vez que ya hayamos capitalizado la experiencia es importante llevar el aprendizaje al terreno de la acción y seguir practicando, recuerda que la practica hace al maestro así que prueba los cambios que hayas decidido hacer y observa los resultados.

4.- Vuelve a repetir el ciclo hasta seguir perfeccionándote y alcanzar tus objetivos.

El ciclo se repite indefinidamente,  haz el paso 1 al 3 hasta que alcances el objetivo, cada aprendizaje te permitirá crecer y expandir tus límites y con el paso del tiempo obtener maestría en tu vida, ya sea que desees aplicar este método a tu relación de pareja, negocio o salud, el camino del progreso está marcado por el aprendizaje de nuestras experiencias, ya que es en ellas donde se encuentra la riqueza de nuestras vidas.

Espero que estas ideas te hayan sido de utilidad, ponlas en práctica y verás el poder de estas ideas.

Vive intensamente

Alejandro Valdés