LOS 10 HÁBITOS QUE TU EMPRESA NECESITA PARA CRECER




“La ejecución es más bien una cultura que produce una serie de hábitos en toda la organización. La única forma de cultivarla es el director ejecutivo la implante con el ejemplo. Esto transmite un mensaje inequívoco: en esta organización, la ejecución cuenta.”

Guy Kawasaki

John D. Rockefeller fue uno de los hombres más ricos y exitosos de Estados Unidos del siglo pasado, fue el fundador de la empresa Estándar Oil, una gigantesca compañía que llegó a controlar la extracción y la distribución de más del 90 % del petróleo de Estados Unidos. Es considerado el hombre más rico de la historia y logro crear un imperio como ninguna otra empresa en la historia.

Lo interesante de la historia de Rockefeller es que él venía de una familia de clase media y logro en algunos cuantos años convertirse en el empresario más grande de la historia, pero ¿cómo lo logró?, ¿cuál fue su secreto? El mismo Rockefeller lo definiría de la siguiente manera:

Rockefeller era un hombre extremadamente disciplinado porque sabía que ningún gran logro se puede obtener sin orden y constancia. Por ejemplo, si tú deseas aprender a tocar guitarra, no lo lograrás a menos que participes en clases y tengas la disciplina para practicar, de lo contrario todo se quedará sólo en un simple anhelo. Del mismo modo los emprendedores y dueños de negocio que continuamente ejecutan sus visiones también son los que tienen objetivos claros y rutinas rigurosas.

La disciplina es la repetición del orden y para lo cual se necesita de los hábitos que permitan que haya constancia y consistencia. Si tenemos los hábitos correctos podremos estar seguros de que paso a paso estaremos llegando a nuestras metas.

Así que a continuación te compartiré los 10 hábitos que usaba Rockefeller en su negocio hace 100 años y que lo hicieron el industrial más prominente del planeta.

HÁBITO 1: El equipo directivo funciona efectivamente y está alineado.

Se dice Rockefeller comía todos los días con su equipo directivo, incluso que todos vivían muy cerca unos de otros en Nueva York. La clave de este hábito es que si no tienes un equipo sólido y basado en la confianza es imposible crecer, uno de tus roles más importantes como dueño de negocio generes un ambiente de unión en dónde el equipo esté en armonía.

HÁBITO 2: Todos deben estar alineados con el objetivo número 1 que debe cumplirse en el trimestre.

Crecer una empresa lleva tiempo y solo puede suceder si hay objetivos regulares. Cuando toda la empresa está enfocada en lo que se quiere lograr es como unir toda la energía y concentrarla en un solo punto, eso es poderoso.

HÁBITO 3: El ritmo de comunicación en la empresa es rápido y preciso.

Todas las mañanas Rockefeller caminaba con todo su equipo directivo rumbo hacia la empresa y en el trayecto se comunicaban sobre el estado de la empresa y se alineaban sobre sus prioridades del día. ¿Tienes juntas diarias, semanales y mensuales con tu equipo para revisar el progreso de sus metas y prioridades?, de no ser así es vital empezar a hacerlas.

HÁBITO 4: Cada área de la organización tiene una persona asignada para asegurar el cumplimiento de los objetivos.

Si más de una persona es responsable, entonces nadie es responsable, y ahí es cuando las cosas se pierden.

HÁBITO 5: Los empleados tienen un sistema para dar sus opiniones para identificar obstáculos y oportunidades dentro de la empresa.

HÁBITO 6: Se cuenta con datos e informes financieros efectivos y se obtiene retroalimentación de parte del cliente constantemente.

Rockeffeller era un obsesionado por los datos, obtenía datos diarios de cómo estaba el petróleo en Rusia y en otras partes del mundo para poder tomar decisiones.

HÁBITO 7: Los valores centrales y el propósito están “vivos” en la organización.

El rol del emprendedor es siempre fortalecer el aspecto ideológico y cultural dentro de la empresa, recuerda que la cultura se come a la estrategia en el desayuno.

HÁBITO 8: Todos los colaboradores pueden articular los componentes clave de la estrategia de la compañía con precisión.

Es vital poder articular la estrategia del negocio y podérsela comunicar al resto del equipo, si quieres trabajar sobre este aspecto visita: (Link los 5 niveles de la estrategia).

HÁBITO 9: Todas las personas dentro de la empresa tienen al menos 1 objetivo o número crítico a lograr.

Cada miembro de su equipo debería poder responder la pregunta: “¿Tuve un gran día o una semana?“, si no pueden, significa que no tienen claras sus prioridades.

HÁBITO 10: Los objetivos y prioridades son visibles para todos dentro de la empresa.

Este hábito básicamente se reduce a tener marcadores e indicadores en todas partes, esto permitirá que haya foco y concentración en lo resultados deseados.

Espero que estas ideas te hayan sido de utilidad, si quieres saber cómo implementar estos hábitos visita nuestra página web: www.innovarte.mx

¡En Innovarte te ayudamos a expandir tu libertad emprendedora!

Alejandro Valdés

Especialista en desarrollo emprendedor

Alejandro.valdes@innovarte.mx

3 Reglas para tener juntas efectivas y no perder productividad

“Las juntas de trabajo frecuentes son un síntoma de una mala organización, entre menos juntas mejor.”

Peter Drucker

 

Peter Drucker decía “uno puede tener reuniones o puede trabajar”. Si bien, las juntas de trabajo son una de las mejores herramientas para mejorar la comunicación y la toma de decisiones en los equipos, también si son mal ejecutadas, pueden terminar siendo una gran pérdida de tiempo y dinero para las empresas.

Los seres humanos somos seres sociables que necesitamos comunicarnos para poder colaborar y avanzar en nuestros proyectos por lo que las reuniones de trabajo son fundamentales para lograr nuestras metas en la empresa pero comúnmente no saber llevar a cabo juntas efectivas hace que estas sean un verdadero martirio y una pérdida de tiempo.

Para que logres eliminar de tu empresa las reuniones inefectivas y puedas aumentar la productividad en tu equipo te comparto 3 reglas para tener juntas efectivas.

  1. Pregúntate: ¿Realmente es necesario reunirnos? Según diversos estudios hechos en diversos corporativos, cerca del 40% de las juntas no son realmente necesarias y podrían eliminarse. Es importante antes de convocar a una junta ver si es necesaria e indispensable para el logro de las metas ya que hoy en día hay muchas otras opciones para comunicarnos que nos ayudar a avanzar sin la necesidad de una junta como el WhatsApp, Slack, mail, Asana, etc.
  2. Una vez que decides tener la junta, divide tus juntas de trabajo en 3 partes: Antes de la junta, durante la junta y después de la junta.

Lo que debes de hacer antes de la junta es:

  • Define el objetivo de que se quiere lograr en la junta: La claridad es poder y entre más claro sea lo que se quiere lograr en la reunión más ágil y productiva será
  • Crear una agenda de la reunión: Establece los puntos y temas que se tocarán en la reunión y compártelos con anticipación a las personas que asistirán. Al hacer esto les permitirás que vengan preparados a la misma.

Lo que debes hacer durante la junta es:

  • Llegar a un acuerdo compartido sobre las decisiones y acciones que se tomarán como resultado de la junta: Siempre debes terminar una junta teniendo una claridad de las siguientes preguntas:

“¿Qué se realizará?, ¿quién lo hará? y ¿cuándo se llevará a cabo?”

Al hacer esto evitarás la frustración de terminar una junta en donde ningún plan de acción se ha realizado y nadie sabe qué hacer.

Lo que debes de hacer después de la junta es:

  • Debes comunicar los acuerdos y el plan de acción a las personas que atendieron a la junta para que se pueda generar un compromiso compartido sobre lo que se realizará en el futuro: Las minutas son un gran recurso para hacerlo.
  1. Establece y respeta los límites de las juntas.

Las buenas reuniones comienzan y terminan a tiempo. Cuando empiezas tarde, penalizas inconscientemente la puntualidad y recompensas la demora y las personas se “entrenan” para llegar tarde porque saben que no pasará nada significativo hasta mucho después de la hora de inicio anunciada.

Cuando terminas tarde, también frustras a los participantes pues la gente en las empresas normalmente está muy ocupada, por eso debemos de ser tan disciplinados sobre nuestros tiempos finales como nuestros tiempos iniciales. Es sorprendente cuánto se puede lograr en una junta cuando se sabe cuándo se terminará.

Mejorar la calidad de las reuniones requiere esfuerzo y enfoque, por lo que es necesario que regularmente nos preguntemos: “¿Cómo podemos hacer que nuestro tiempo juntos sea más productivo?” Necesitamos siempre ser honesto y evaluar nustras reuniones para hacerlas cada vez mejor pues estas consumen muchos recursos. Cuanto más eficientes sean nuestras juntas, mejor será el rendimiento de nuestra empresa.

Si te interesa ser parte de nuestra comunidad emprendedora en donde te apoyaremos a crecer en tu vida y tu negocio, te invito a conocernos en nuestra página www.innovarte.mx

Nuestra pasión es ayudar a los emprendedores a recuperar su libertad de tiempo, dinero, relaciones y propósito.

¡Por tu libertad emprendedora!

Alejandro Valdés Peña

Alejandro.valdespe@innovarte.mx

Los 3 roles indispensables que tu empresa necesita para crecer

¨La diferencia básica entre un hombre ordinario y uno extraordinario es que este asume cualquier hecho como un reto mientras que el primero como una maldición o una bendición¨

Don Juan – (Carlos Castaneda)

EL IMPULSO EMPRENDEDOR

¿Qué fue lo que te motivo a emprender?, ¿Puedes recordar el impulso inicial que te llevo a convertirte en un emprendedor y arriesgarte en el mercado?, ¿Qué fue aquello que detonó el inicio de tu camino como empresario?

Para la gran mayoría de emprendedores con los que he tenido la fortuna de trabajar la respuesta se resume a la palabra LIBERTAD. Para algunos pudo ser la búsqueda de generar más ingresos, para otros el poder dedicarse a aquello que les apasiona, para otros pudo ser el poder tener la flexibilidad en su tiempo para poder tener la calidad de vida que anhelaban. En mi caso este impulso nació cuando me vi enfrascado en un trabajo que no me gustaba y en el que realizaba actividades a las cuales no les veía ningún valor. En este momento de crisis me visualizaba hacia el futuro y lo que vislumbraba no me atraía en lo absoluto, por lo que me hice las siguientes preguntas: ¿Qué es aquello que realmente me apasiona?, si pudiera dedicarme a una sola cosa en la vida, ¿qué tipo de trabajo me podría mantener fascinado y motivado por el resto de mi vida? Las respuestas que fueron emergiendo en este proceso me llevaron a cambiar mi dirección vital y a encausarme a lo que hoy estoy haciendo. Hoy me doy cuenta de que cuando las personas nos vemos infectadas con EL IMPULSO EMPRENDEDOR ya no hay retorno, la búsqueda de libertad ya no se puede abandonar.

LA RAZÓN DEL FRACASO

Micharl Gerber en su libro ¨El mito del emprendedor¨ (1997) dice que la mayoría de emprendedores inician su camino guiados por este impulso con mucho entusiasmo y con gran pasión pero que al paso del tiempo terminan cansados y desmotivados. La razón de esto es que poder sobrevivir en el mercado no es tarea fácil, las estadísticas demuestran que en México tan sólo 10% de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) logran llegar a los 10 años de vida, mientras que 75% de los nuevos negocios fracasan antes de los dos años, de acuerdo con cifras difundidas por el Centro para el Desarrollo de la Competitividad Empresarial (CETRO-CRECE).

¿Cuál es la razón principal del fracaso de las empresas pequeñas? ¿Cuál es la causa principal por lo cual este impulso emprendedor no pueda mantenerse en la misma intensidad?

Gerber (1997) menciona al respecto: ¨El mito del emprendedor es que si se comprende el trabajo técnico de un negocio, se comprende el negocio completamente, para el cual el trabajo es fundamental¨. Basados en esta idea, por ejemplo una persona que sabe hacer pasteles puede creer que con esa habilidad es suficiente para poder tener éxito con su propia empresa, lo cual es un rotundo error ya que al paso del tiempo la creciente complejidad del negocio acabará convirtiendo el sueño emprendedor en la pesadilla del auto-empleo y ahora el emprendedor no tiene un jefe directo pero acaba dominado y absorbido por las necesidades del negocio.

LA SOLUCIÓN

El gran error que los emprendedores cometen cuando entran al negocio es que no se dan cuenta de que ser dueño de tu propio negocio requiere que logremos expandirnos en 3 diferentes personalidades:

1.- El ARTISTA/ EL TÉCNICO.

El 70% de los emprendedores inician su negocio con esta faceta, son las personas que conocen un negocio técnicamente y que les gusta la actividad en sí misma. Algunas de sus principales características de esta personalidad son:

  • Es un hacedor, su lema es ¨Si quieres que se haga, hazlo tú¨.
  • Se siente feliz trabajando en lo que sabe hacer.
  • Vive constantemente en el presente ejecutando su trabajo.
  • Es individualista

2.- EL GERENTE/DIRECTOR

Es la parte pragmática, lógica y racional que permite darle estructura a un negocio. Pocos emprendedores desarrollan esta faceta y es una de las razones de su fracaso. Algunas de sus características son:

  • Es un planeador que busca hacer que las cosas funcionen.
  • Vive en el pasado aprendiendo de los errores para aplicarlo en el presente.
  • Busca el orden y sistematizar el trabajo.
  • Ante los hechos en el trabajo ve los problemas principalmente.
  • Toma decisiones de manera racional y basada en hechos.
  • Sabe supervisar a los demás para que se hagan las cosas correctamente.

3.- EL EMPRENDEDOR

Es la parte que es visionaria, imaginativa y soñadora. Es la faceta que crea el futuro de la empresa y que les permite crecer. Muchos emprendedores olvidan este rol y se enfocan solo en sus actividades cotidianas. Algunas características de este rol son:

  • Vive en el futuro creando posibilidades.
  • Ante los hechos ve siempre oportunidades.
  • Es innovador, estratega y creador de nuevos métodos para conquistar nuevos y mejores mercados.
  • Lucha por hacer realidad sus sueños.

El problema con estas personalidades es que todas luchan entre si dentro del emprendedor o la empresa porque cada una de ellas quiere cosas distintas, así que normalmente una domina más que otra haciendo que se pierda la armonía en el negocio y este deje de funcionar y de crecer.

Los 3 roles indispensables que tu empresa necesita para crecer

La solución por lo tanto ante esta situación es lograr hacer que las 3 personalidades dentro de la empresa trabajen en armonía y que cada parte haga su función de manera efectiva por lo que es importante desarrollar las 3 facetas en uno mismo en caso de no tener empleados y de contratar a las personas que puedan jugar esos roles dentro de tu empresa en caso de tener un equipo para así lograr el balance y el buen funcionamiento de la empresa.

Los 3 roles indispensables que tu empresa necesita para crecer

Así que las ultimas preguntas para ti después de conocer esto: ¿Qué rol juegas principalmente en tu negocio?, ¿Qué podrías empezar a hacer para poder balancear más estas 3 personalidades dentro de tu empresa?

Si quieres que te ayudemos a crecer en tu negocio y en tu vida contáctanos y te explicamos cómo puedes multiplicar tu libertad mientras expandes tu negocio.

Vive intensamente.

Alejandro Valdés

Alejandro.valdes@innovarte.mx