Reflexiones sobre la impermanencia: Usando a la muerte como consejera

impermanencia

¨La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.¨

Jorge Luis Borges

El Buda dijo hace muchos años que todo aquello que viene a la existencia, también la deja, esa la ley de la vida, sin embargo no podemos negar que en nuestra sociedad el tema de la muerte sigue siendo un tema tabú y un concepto incomodo al que la mayoría tendemos a evitar.

Esta semana recibí una noticia sobre un ex compañero de mi grupo de oratoria que había muerto y al ser él aún joven y sobre todo por haber convivido directamente con él durante algunos años, me dejo reflexionando y meditando sobre el tema.

En esta semana me di cuenta de que a veces nos soy consciente de este hecho y actuó como si la muerte es algo que está lejana en el futuro y que algún día me sucederá pero no por ahora. Comprendí que para la muerte no hay edad y que si bien es un tema que a la mayoría nos da cierto miedo, pienso que el pensar en ella tiene sus beneficios.

Reflexionar sobre la muerte es en realidad meditar sobre la vida, ya que solo los seres humanos tenemos la conciencia de nuestra impermanencia y de que solo algo tenemos seguro en la vida y es que algún día tendremos que dejar esta vida. Los animales por ejemplo no tienen esa capacidad de proyectarse hacia el futuro y por eso viven inocente e inconscientemente sobre el hecho de que algún día morirán.

¿Pero de que nos sirve reflexionar sobre la muerte? Hacernos conscientes de nuestra muerte trae enorme luz a nuestra vida ya que nos permite captar lo siguiente:

  1. La vida es cambio y movimiento y todo tiene su ciclo, todo tiene un principio y un fin, por lo tanto mi vida es impermanente y está cambiando y algún día dejare de existir. La muerte y la vida son hermanas gemelas. Todo lo que nace, muere y nadie a lo largo de la historia ha escapado a este gran ciclo de la vida.
  2. Ser consciente de tu propia muerte te hace valorar más tu vida y te cuestiona e impulsa a dedicarte a hacer algo significativo con tu vida. A la luz de la muerte nos damos cuenta de lo realmente importante en la vida y lo banal y trivial pierde importancia. Te da una mayor perspectiva y le da sentido a tu vida.
  1. No sabemos cuándo vamos a morir. A pesar de que las estadísticas en México nos dicen que la mayoría de las personas mueren después de los 70 años, tú no puedes garantizar que eso te va a pasar a ti. El tener este pensamiento en mente te invita a darle un sentido de urgencia a los proyectos realmente importantes en tu vida, como por ejemplo: Tus relaciones interpersonales, ser más expresivo y cariñoso con tus seres queridos, hacer algo por los demás, contribuir con la sociedad, hacer algo que trascienda en generaciones futuras, etc. Steve Jobs tenía una práctica diaria donde se preguntaba: ¨ ¿Si hoy fuera mi último día de vida como me gustaría vivirlo?¨

 

  1. El no saber cuándo ni cómo vamos a morir nos impulsa a resolver los temas pendientes en nuestra vida. La mayoría de las personas traemos ciclos sin cerrar y problemas interpersonales con personas como hermanos, padres, amigos, parejas, compañeros de trabajo y pensamos que tanto ellos como nosotros estarán eternamente pero en realidad ahora es el momento para resolverlos y encararlos para no dejar nada pendiente en el momento de nuestra muerte, por eso este pensamiento te invita a saldar tus cuentas pendientes.
  1. Pensar sobre la muerte nos hace preguntarnos sobre el sentido de la vida, es decir ¿Hay algo después de la muerte? ¿Cuándo morimos cesa la conciencia? ¿Existe la vida después de la vida? Estas preguntas son muy profundas pero el responderlas es algo que cada quien debe de llevar a cabo, porque lo queramos o no, estas preguntas nos hacen dilucidar nuestra propia filosofía de vida. Todos y cada uno de nosotros, consciente o inconscientemente, tenemos una filosofía, un modelo de vida que está basado en la noción sobre nuestra propia naturaleza, ¿somos un cuerpo o somos entidades espirituales encarnadas en un cuerpo? Dependiendo de tu respuesta a estas preguntas se colorea y se tiñe el tono desde el cual vives tu vida cotidiana. Una persona que es materialista tiene diferentes perspectivas hacia la vida a alguien que cree que existe algo después de la vida. Desde mi punto de vista no existe ninguna respuesta correcta o incorrecta en este tema ya que entramos en el terreno de la fe, sin embrago me parece que todos tenemos la responsabilidad personal de poder reflexionar sobre este tema.

Reflexionar sobre la muerte es algo crucial en nuestra vida, porque la vida todo nos lo da pero también todo nos lo quita y algún día nos quitará a nuestros seres queridos, a nuestra pareja y hasta a nuestro propio cuerpo, por lo que ser consciente de eso nos impulsa a dar lo mejor de nosotros a los demás y a enfocarnos en lo realmente prioritario en la vida.

A continuación te comparto un ejercicio que te puede ayudar para reflexionar sobre el tema de la muerte.

Ejercicio.- Imagina tu muerte.

Imagina las circunstancias de tu muerte, visualiza el sitio en el que te encontrarías al morir. ¿Cuáles son las reacciones de tus amigos y familia? ¿Qué se siente morir? ¿Qué atraviesa por tu mente?

Pregúntate:

  • Ya que algún día debo de morir, ¿Qué es realmente prioritario en mi vida?
  • ¿De qué acciones puedo estar orgulloso en mi vida?
  • ¿De qué me arrepiento?
  • ¿Qué es lo que quiero hacer y evitar mientras viva?
  • ¿Cómo puedo prepararme para morir?

Siente la importancia de conferirle sentido y propósito a tu vida. Arriba a conclusiones y acciones específicas sobre lo que puedes hacer.

Vive intensamente.

Alejandro Valdés

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