3 Formas para reconectarte contigo mismo/a

reconectarseblog “De todos los conocimientos posibles, el más sabio y útil es conocerse a sí mismo”

William Shakespeare

Hoy más que nunca es más fácil quedar atrapado por la vorágine del mundo exterior que reclama nuestra atención: Las relaciones, el trabajo, las preocupaciones cotidianas y el mismísimo celular que en estos días parece acaparar toda la atención o incluso el esfuerzo constante que hacemos para tratar de complacer a otros para recibir admiración, respeto y amor.

El problema con enfocarnos tanto en el exterior es que perdemos contacto con nosotros mismos, con nuestro mundo interior, aquel mundo donde se encuentran nuestros pensamientos más íntimos, nuestros sueños, anhelos y nuestros sentimientos. En este mundo interior es donde podemos encontrar momentos de paz y profunda reconexión con tu propia esencia.

Te comparto 3 formas con las cuales puedes por unos momentos volver a reconectar con tu mundo interior y de esta manera vivir en mayor balance contigo mismo.

1.- El poder de conectar con tu motivación más profunda.

Tomate unos minutos durante el día y coloca ambas manos sobre tu corazón y respira varias veces de manera lenta y profunda. Presta atención a cualquier cosa que aflore en tu mente, en tu corazón y en tu abdomen. Considera ahora cuál es tu motivación más profunda ¿Cuál es tu deseo más real? ¿Qué es aquello que más anhelo en mi vida? ¿Qué es aquello que me puede dar paz y satisfacción duradera?

Finalmente observa y advierta al testigo de tu experiencia, es decir, esa parte de tu conciencia que sencillamente se da cuenta de los contenidos de tu experiencia. ¿Quién es el que está consciente? ¿Quién es el que experimenta esta y todas las experiencias que componen tu vida?

Respira y relájate en esa conciencia durante unos instantes… Luego suéltalo todo y prosigue con tu vida.

2.- El poder del baile.

El baile y la danza te permiten la máxima auto-expresión, cuando bailamos libremente entramos en conexión no solo con nuestro cuerpo sino con nuestras emociones y con nuestra esencia. En 1970 Gabrielle Roth desarrollo un método de meditación en movimiento llamado los 5 Ritmos, el cual lo podemos definir también como un ejercicio muy sencillo, que empieza concediéndole importancia a la relación con el cuerpo y la respiración, mediante la ayuda de música cuidadosamente seleccionada e información guiada.

Estos ritmos son: Fluido, Staccato, Caos, Lírico y Quietud. Estos ritmos representan estados mentales y emocionales y si se llevan siguiendo el método le permite al estudiante encontrarse consigo mismo y reconectar con su cuerpo y su mente. Si te interesa profundizar sobre esta metodología te recomiendo que revises la información que hay en la red sobre el mismo.

Algo más sencillo pero no tan profundo y efectivo es que durante el día selecciones una de tus canciones favoritas y simplemente te pongas a bailar dejando que tu mente y tu cuerpo se suelten mientras disfrutas de la música.

3.- El poder de las preguntas poderosas.

Aquello a lo que diriges tu atención se convierte en tu experiencia. La atención es el timón de la conciencia, tú estas donde está tu atención y la mejor manera de dirigir tu foco atencional es a través de las preguntas.

Tomy Robbins desarrollo este conjunto de preguntas que recomienda te las hagas en la mañana antes de iniciar tu día para cargarte de energía y enfocarte en los aspectos positivos de tu vida.

Detente durante el día y hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Qué es aquello que me hace sentirme feliz ahora?
  • ¿Qué es aquello que me hace sentirme orgulloso con mi vida en estos momentos?
  • ¿De qué estoy agradecido en mi vida? ¿Qué me hace sentirme agradecido con mi vida ahora?
  • ¿Con que estoy comprometido con mi vida ahora?
  • ¿A quién amo? ¿Quién me ama?

Al hacerte estas preguntas rutinariamente podrás acezar a estados emocionales poderosos y sobre todo tendrás una sensación de estar en contacto directo contigo mismo/a.

Practica estas 3 maneras de reconectarte contigo y verás cómo gradualmente tendrás mayor paz interna y satisfacción.

 

Vive intensamente.

Alejandro Valdés

La ley de la habituación.- Estrategias para salir de la rutina y el automatismo.

 La ley de la habituación¨Desde el nacimiento hasta la muerte, de lunes a lunes, de la mañana a la noche, todas las actividades están rutinizadas y prefabricadas.

                                                                                                                            Erich Fromm

Es curioso como cuando uno cae enfermo, empieza uno a valorar la salud o cuando uno pierde algo valioso es cuando en verdad comenzamos a estimarlo, la gran mayoría de los seres humanos funcionamos de esa forma, las personas no valoramos las cosas hasta que las perdemos.

Esta semana hubo un accidente cerca de mi colonia, se fue la luz por cerca de 10 horas, lo cual me obligo a utilizar velas en la noche para poder alumbrarme y durante unos instantes reflexione sobre cómo era la vida antes de que tuviéramos luz en nuestros hogares y sobre como la tecnología ha cambiado nuestra forma de vida pero sobre todo pensé en cuantas cosas damos por sentado y ya no valoramos por el simple hecho de que ya las sentimos seguras gracias a la ley de habituación.

¿Qué es la ley de habituación?

Está ley nos dice simplemente que si tú haces algo o estas cerca de algo lo suficiente, empezarás a darlo por sentado, a repetirlo y pensarás que siempre estará ahí. Gracias a esta ley es que nuestras acciones y nuestras relaciones se vuelven rutinarias y habituales.

Aristóteles en Ética para Nicómaco reflexiona sobre el hábito y llega algunas conclusiones como las siguientes: ¨El hábito es cualquier comportamiento repetido regularmente, que requiere de un pequeño o ningún raciocinio y es aprendido. El hábito predispone a un sujeto para la realización perfecta de una tarea o actividad¨

Los hábitos entonces son respuestas aprendidas gracias a la repetición que se han condicionado tanto en nuestra memoria que ahora podemos realizarlas casi sin ningún esfuerzo, por ejemplo cuando tu empezabas a aprender a manejar un automóvil, requerías de poner toda tu atención al proceso, desde cómo cambiar la palanca y cambiar el clutch (si era un coche Standard) hasta poner toda tu atención al panorama exterior e ir viendo las calles y los semáforos. Al inicio todo esto te costaba un esfuerzo considerable y requería de toda tu energía mental pero con la practica esto fue cambiando y poco a poco tu propia mente fue aprendiendo el proceso y se volvió una ley para ti de manera que ahora puedes manejar sin pensar en cada uno de los pasos y tu mente ha quedado libre para pensar en otras cosas.

La maravilla de los hábitos es precisamente que una vez que los hemos aprendido ellos se quedan en nuestra memoria y podemos repetirlos sin ningún esfuerzo y así nuestra mente consciente se puede liberar para seguir aprendiendo nuevas cosas.

Si no tuviéramos la capacidad de generar hábitos la vida sería muy complicada porque tendrías que aprender todas las cosas de nuevo cada vez y esto te limitaría para poder avanzar en la vida. El hábito es bueno en sí mismo y da cierta estructura a tu vida sin embargo si te dejas atrapar por él y perderás la lucidez de la consciencia y terminarás viviendo una vida automática y repetitiva.

¿Cuál es el impacto de caer en la rutina?

Cuando no nos damos cuenta y estamos repitiendo lo mismo siempre, eso se vuelve una rutina y a la larga trae aburrimiento y fastidio. ¿Te ha pasado alguna vez que viste una película que te gusto mucho por segunda ocasión y te diste cuenta de que ya no te gusto tanto como la primera vez? Seguramente sí, eso se debe a que ya ha perdido el tono, la textura y la frescura de la incertidumbre, los seres humanos no solo necesitamos tener certeza y seguridad (el hábito) sino que también necesitamos incertidumbre y cambio para que nos llene de emoción y vitalidad, por eso cuando caemos en la rutina todo tiende a oxidarse y con el tiempo se vuelve tedioso y dejamos de valorarlo, esto aplica para actividades, trabajos pero también para relaciones, de hecho creo que el problema principal de muchas parejas es este, han caído bajo la trampa de la habituación.

¿Cómo podemos salir de la rutina y empezar a vivir más conscientemente

  1. Todo inicia con la consciencia, date cuenta de tus actividades más repetitivas y cambia lo que haces, como por ejemplo cepillarte los dientes y ahora ocupa la mano izquierda y no la derecha para hacerlo o al irte a tu casa toma un camino alterno o simplemente duerme con la ventana abierta por las noches, pero haz cambios deliberados en aspectos pequeños.
  2. En tus relaciones, practica el pensamiento de la impermanencia y cuando estés con tu pareja o tus hijos o amigos repítete la frase: ¨Nada dura para siempre, algún día no los podre ver más¨ y al tener eso en mente lograrás valorarlos más y hacer que la interacción sea más significativa y productiva.
  3. Se creativo y haz algo distinto y divertido diariamente. Por ejemplo si vas a comer con tu pareja pon una música de fondo que nunca hayan escuchado o cámbiate de lugar o váyanse a comer a un lugar exótico que no conozcan. Cuando recibas una llamada a tu teléfono contesta de una manera distinta o simplemente cámbiate el reloj de mano.
  4. Lleva un diario y anota las conductas negativas que más se repiten en tu vida y que te gustaría cambiar. Al llevar un registro diario tendrás cada vez más consciencia de ese automatismo y la próxima vez que aparezca un estímulo que lo desate, simplemente haz otra cosa y cambia, eso te llevara a transformar tus conductas poco productivas.
  5. Practica la gratitud. Cada vez que estas agradecido por lo que tienes lo valoras y lo puedes ver con ojos de apreciación.

Como dice Deepak Chopra ¨En la incertidumbre encontraremos la libertad para crear cualquier cosa que deseemos¨, gracias a la incertidumbre y al salir de la rutina podemos ser creativos y esto abrirá a nuestra vida un gran abanico de posibilidades pero sobre todo nos permitirá vivir una vida más plena y satisfactoria.

Vive intensamente

Alejandro Valdés

Reflexiones sobre la impermanencia: Usando a la muerte como consejera

impermanencia

¨La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.¨

Jorge Luis Borges

El Buda dijo hace muchos años que todo aquello que viene a la existencia, también la deja, esa la ley de la vida, sin embargo no podemos negar que en nuestra sociedad el tema de la muerte sigue siendo un tema tabú y un concepto incomodo al que la mayoría tendemos a evitar.

Esta semana recibí una noticia sobre un ex compañero de mi grupo de oratoria que había muerto y al ser él aún joven y sobre todo por haber convivido directamente con él durante algunos años, me dejo reflexionando y meditando sobre el tema.

En esta semana me di cuenta de que a veces nos soy consciente de este hecho y actuó como si la muerte es algo que está lejana en el futuro y que algún día me sucederá pero no por ahora. Comprendí que para la muerte no hay edad y que si bien es un tema que a la mayoría nos da cierto miedo, pienso que el pensar en ella tiene sus beneficios.

Reflexionar sobre la muerte es en realidad meditar sobre la vida, ya que solo los seres humanos tenemos la conciencia de nuestra impermanencia y de que solo algo tenemos seguro en la vida y es que algún día tendremos que dejar esta vida. Los animales por ejemplo no tienen esa capacidad de proyectarse hacia el futuro y por eso viven inocente e inconscientemente sobre el hecho de que algún día morirán.

¿Pero de que nos sirve reflexionar sobre la muerte? Hacernos conscientes de nuestra muerte trae enorme luz a nuestra vida ya que nos permite captar lo siguiente:

  1. La vida es cambio y movimiento y todo tiene su ciclo, todo tiene un principio y un fin, por lo tanto mi vida es impermanente y está cambiando y algún día dejare de existir. La muerte y la vida son hermanas gemelas. Todo lo que nace, muere y nadie a lo largo de la historia ha escapado a este gran ciclo de la vida.
  2. Ser consciente de tu propia muerte te hace valorar más tu vida y te cuestiona e impulsa a dedicarte a hacer algo significativo con tu vida. A la luz de la muerte nos damos cuenta de lo realmente importante en la vida y lo banal y trivial pierde importancia. Te da una mayor perspectiva y le da sentido a tu vida.
  1. No sabemos cuándo vamos a morir. A pesar de que las estadísticas en México nos dicen que la mayoría de las personas mueren después de los 70 años, tú no puedes garantizar que eso te va a pasar a ti. El tener este pensamiento en mente te invita a darle un sentido de urgencia a los proyectos realmente importantes en tu vida, como por ejemplo: Tus relaciones interpersonales, ser más expresivo y cariñoso con tus seres queridos, hacer algo por los demás, contribuir con la sociedad, hacer algo que trascienda en generaciones futuras, etc. Steve Jobs tenía una práctica diaria donde se preguntaba: ¨ ¿Si hoy fuera mi último día de vida como me gustaría vivirlo?¨

 

  1. El no saber cuándo ni cómo vamos a morir nos impulsa a resolver los temas pendientes en nuestra vida. La mayoría de las personas traemos ciclos sin cerrar y problemas interpersonales con personas como hermanos, padres, amigos, parejas, compañeros de trabajo y pensamos que tanto ellos como nosotros estarán eternamente pero en realidad ahora es el momento para resolverlos y encararlos para no dejar nada pendiente en el momento de nuestra muerte, por eso este pensamiento te invita a saldar tus cuentas pendientes.
  1. Pensar sobre la muerte nos hace preguntarnos sobre el sentido de la vida, es decir ¿Hay algo después de la muerte? ¿Cuándo morimos cesa la conciencia? ¿Existe la vida después de la vida? Estas preguntas son muy profundas pero el responderlas es algo que cada quien debe de llevar a cabo, porque lo queramos o no, estas preguntas nos hacen dilucidar nuestra propia filosofía de vida. Todos y cada uno de nosotros, consciente o inconscientemente, tenemos una filosofía, un modelo de vida que está basado en la noción sobre nuestra propia naturaleza, ¿somos un cuerpo o somos entidades espirituales encarnadas en un cuerpo? Dependiendo de tu respuesta a estas preguntas se colorea y se tiñe el tono desde el cual vives tu vida cotidiana. Una persona que es materialista tiene diferentes perspectivas hacia la vida a alguien que cree que existe algo después de la vida. Desde mi punto de vista no existe ninguna respuesta correcta o incorrecta en este tema ya que entramos en el terreno de la fe, sin embrago me parece que todos tenemos la responsabilidad personal de poder reflexionar sobre este tema.

Reflexionar sobre la muerte es algo crucial en nuestra vida, porque la vida todo nos lo da pero también todo nos lo quita y algún día nos quitará a nuestros seres queridos, a nuestra pareja y hasta a nuestro propio cuerpo, por lo que ser consciente de eso nos impulsa a dar lo mejor de nosotros a los demás y a enfocarnos en lo realmente prioritario en la vida.

A continuación te comparto un ejercicio que te puede ayudar para reflexionar sobre el tema de la muerte.

Ejercicio.- Imagina tu muerte.

Imagina las circunstancias de tu muerte, visualiza el sitio en el que te encontrarías al morir. ¿Cuáles son las reacciones de tus amigos y familia? ¿Qué se siente morir? ¿Qué atraviesa por tu mente?

Pregúntate:

  • Ya que algún día debo de morir, ¿Qué es realmente prioritario en mi vida?
  • ¿De qué acciones puedo estar orgulloso en mi vida?
  • ¿De qué me arrepiento?
  • ¿Qué es lo que quiero hacer y evitar mientras viva?
  • ¿Cómo puedo prepararme para morir?

Siente la importancia de conferirle sentido y propósito a tu vida. Arriba a conclusiones y acciones específicas sobre lo que puedes hacer.

Vive intensamente.

Alejandro Valdés