¿Somos libres o estamos determinados?

Somos libres o estamos determinados

¨El ser humano está dotado de libre albedrío, y puede elegir entre el bien y el mal. Si sólo puede actuar bien o sólo puede actuar mal, no será más que una naranja mecánica.¨

La naranja mecánica (1962)

¿El éxito en la vida de una persona depende de la buena suerte o de sus decisiones? ¿Podemos hacer algo para escribir nuestro futuro o el destino ya está marcado? ¿Somos realmente creadores de nuestro rumbo o más bien somos víctimas de nuestro entorno?

Durante mucho tiempo ha habido un antiguo debate filosófico para lograr comprender que genera el destino de los seres humanos. Por un lado el pensamiento determinista dice que las personas estamos condicionadas y determinadas por nuestros genes y por nuestro medio ambiente y que en realidad no somos libres de tomar decisiones por nosotros mismos, así que el destino ya está marcado.  Por otro lado los creyentes en el libre albedrio dicen que somos nosotros los que tomamos nuestras decisiones de manera voluntaria y libre por lo cual somos responsables de nuestro destino.

Los antiguos Romanos tuvieron también este doble enfoque dentro de su mitología y al determinismo lo asociaban con la diosa Fortuna la cual estaba simbolizada por una mujer que tenía una venda en los ojos y que iba repartiendo monedas al azar mientras cargaba una rueda. Fortuna era una deidad muy popular ya que la gente que creía en ella pensaba que todo el bien o el mal que los seres humanos pudieran experimentar en la vida dependía del poder de la diosa y ella ya había escrito el destino de los hombres, así que nada podrían ellos controlar.

Había otra diosa a la que podemos asociar con el libre albedrío que se llamaba Disciplina que a diferencia de Fortuna era menos popular porque era la encargada del trabajo duro, del esfuerzo, de la educación, de la motivación y de todas aquellas cosas que si podemos controlar y que si las hacemos obtendremos los resultados.

La mayoría de las personas nos alternamos entre ambas posturas, por ejemplo cuando tenemos éxito en la vida y alcanzamos lo que deseamos tendemos a pensar que se debe a nuestro propio esfuerzo y a nuestras acertadas decisiones, sin embargo cuando fracasamos o los resultados no son lo que anhelamos nos inclinamos a pensar que es gracias a la mala suerte o al ambiente exterior que propicio dichos resultados y evadimos la responsabilidad y es así como esta dicótoma nunca logra resolverse.

Mi opinión es que caemos en un error al tratar de pensar o que somos totalmente deterministas o que somos completamente libres y que todo depende de nuestras decisiones. La idea que propongo es que nuestra vida es una mezcla entre determinismo y libre albedrio y que al conjugar a ambos nos dan los ingredientes para poder comprender mejor nuestra vida. Es cierto que el medio ambiente influye en nuestras decisiones e impulsos pero siempre podemos decidir nuestra respuesta y nuestra actitud ante el mundo si es que tenemos consciencia.

Lo que ya está determinado en nuestra vida es aquello sobre lo que tenemos casi nulo control e incluyen cosas como:

  • Nuestros genes
  • Nuestra edad
  • Nuestro pasado
  • El lugar donde nacimos
  • Nuestros padres
  • Las características de otras personas

Lo que si podemos controlar y depende de nuestras decisiones son cosas como:

  • Nuestra actitud
  • Nuestros comportamientos
  • Nuestro aprendizaje
  • Nuestras decisiones

Podemos decir que el determinismo son las cartas con las que te toco jugar el juego de la vida (no lo puedes controlar) y el libre albedrío es la manera como decides jugar con dichas cartas (lo que si puedes controlar). Así que si nos enfocamos a aceptar y estar en paz con aquello que no podemos controlar y si además nos enfocamos y nos esforzamos por mejorar aquello sobre lo que si podemos controlar habremos dado un gran salto en nuestra evolución personal.

Finalmente me gustaría concluir con una idea que le aprendí a Marshall Goldsmith que logra reconciliar ambas posturas al decir que ¨Yo creo mi mundo y al mismo tiempo mi mundo me crea a mi¨, es decir que somos creadores de nuestra propia experiencia sin embargo somos influidos también recíprocamente por el mundo y aquello que no podemos controlar y así se da un balance en el YO y el MUNDO.

En el siguiente cuadrante expongo como lo ideal sería estar en el CUADRANTE IV ya que al vivir en el somos conscientes de que hay cosas que yo no puedo controlar, que no dependen de mí y que me influyen pero también me doy cuenta de que soy creador de aquello que si depende de mí y eso me pone con la responsabilidad de crear mi propio mundo.

Libre o determinado

Vive intensamente.

Alejandro Valdés

 

Una filosofía de la serenidad para vivir en medio de una vida caótica: Ideas de Epícteto

Epicteto

¨Cuando vea a un individuo angustiado me digo: ¿Qué quera este? Si no quisiera algo de lo que no depende de él, ¿Cómo iba a estar angustiado?¨

                                                                                     Epícteto (55 – 135 D.C.)

Nuestra sociedad actual parece estar obsesionada con la velocidad, la rapidez y la superficialidad, pareciera que la prisa interna es el común denominador de la gran mayoría de los individuos, en donde el excesivo número de actividades que realizamos en las diferentes áreas de la vida y los diversos roles (trabajo, pareja, familia, amistades, etc.) que desempeñamos nos dejan poco tiempo para la reflexión y la construcción del sentido.

El resultado de esta condición es el estrés, la ansiedad y la frustración ya que al estar tan volcados hacia el mundo exterior, depositamos todo nuestra esperanza de felicidad en él y cuando estas no se cumplen sufrimos y nos enojamos. Si vivimos la vida a gran velocidad y rapidez perdemos profundidad pero si disminuimos la velocidad e incrementamos la reflexión y consciencia aumentaremos la intensidad de nuestra vida. Es justamente para lograr tener una vida más lúcida donde podemos recurrir a las ideas de Epícteto, el cual fue un filósofo griego, de la escuela estoica, que vivió parte de su vida como esclavo en Roma hasta que se fue al norte de Grecia a establecer su propia escuela de filosofía a la que acudieron muchos grandes pensadores de la época a aprender de él.

Epícteto basa su filosofía en la idea de que no se puede ser libre si deseamos y anhelamos algo que no depende de nosotros, es decir si depositamos nuestra felicidad en lo exterior, como puede ser una pareja, una familia, el trabajo, el reconocimiento, el dinero, etc. siempre seremos esclavos y nunca seremos libres ya que estos ingredientes no están al cien por ciento en nuestro control, es cierto que podemos influir en los eventos exteriores pero nunca podemos controlarlos realmente.

Nuestra sociedad nos condiciona con las ideas de que hay que buscar la fama, el poder, el reconocimiento, el dinero, el sexo para poder ser felices sin embargo es evidente que hay individuos que cuentan con estos objetos de deseo y aun así no son felices, lo cual debería de demostrar que esos elementos por si mismos no son la fuente de la felicidad. Epícteto nos invita a buscar vivir una vida con serenidad, libre de temor y ansiedad y el camino para llegar a ese fin es a través del cultivo de la sabiduría y el desarrollo de nuestra mente y no de la manipulación del mundo exterior.

Epíteto llega a la comprensión de que el ser humano no sufre por lo que le pasa en la realidad sino por las interpretaciones que hace sobre los eventos, ¨Los hombres se ven perturbados no por las cosas sino por las opiniones sobre las cosas¨ y esto según él es la tarea del filósofo, la de educar y ayudar a otros a ser conscientes  que los seres humanos tenemos la capacidad de transformar nuestras percepciones y llegar a comprender mejor los eventos a la luz de la razón y esto es lo que nos puede liberar del sufrimiento.

¨Cuando veas a alguien sufriendo o llorando porque ha perdido algo o porque su hijo está ausente, ten cuidado de que no te atrape su propia interpretación de que está en entre males y ten conciencia de que los que le atribula no es sino la opinión que tiene sobre lo que le sucede¨

La filosofía de Epícteto es tan pertinente en nuestros tiempos actuales ya que nos regresa la responsabilidad a nosotros mismos de hacernos cargo de nuestra propia felicidad y nos enseña que el camino para la serenidad radica en aprender a transformar a nuestra propia mente, ya que no siempre podemos cambiar el mundo exterior pero siempre podemos transformar la manera como lo vemos y lo interpretamos.

El verdadero entrenamiento del filósofo según Epícteto radica en fortalecer nuestra mente a través de las experiencias de la vida y en aprender de la adversidad. ¨Las circunstancias difíciles son las que muestran a los hombres, por lo tanto cuando te enfrentes ante una dificultad, recuerda que la divinidad es como un maestro de gimnasio que te ha entrenado duro contra un contrincante¨.

Cuando algún inconveniente te ocurra en la vida Epícteto te recomienda pensar: ¨Nunca digas ¡Infortunado de mí! que me ha ocurrido esto, di ¡Afortunado de mí! Que habiéndome ocurrido esto me mantengo inquebrantable por el presente y sin temor por el futuro¨.

Las ideas de Epícteto son un recordatorio de que los seres humanos tenemos un enorme potencial para vivir en paz y en libertad si aprendemos a desarrollar nuestra mente y buscamos vivir una vida con virtud.

El secreto de la serenidad según Epícteto es el siguiente: ¨No pretendas que los acontecimientos sucedan como quieres, sino quiere los sucesos como acontecen y vivirás sereno.¨ La paz radica en aprender a aceptar la vida tal cual es y en dominar a nuestra mente y ser dueños de nuestras propias interpretaciones. Al comprender esto podemos a llegar a bastarnos a nosotros mismos y ser nuestra propia fuente de felicidad y desde ahí podremos ser de mayor beneficio para los demás.

Te recomiendo leer el libro ¨Manual de vida¨ de Epícteto para profundizar en las ideas de este gran sabio que aún hoy nos arroja luz con sus conocimientos.

Vive intensamente

Alejandro Valdés

Especialista en transformación humana

El viaje como filosofía de vida

El viaje como filosofía

“Caminante, no hay camino se hace camino al andar. Al andar se hace camino. Y al volver la vista atrás. Se ve la senda que nunca. Se ha de volver a pisar¨

Joan Manuel Serrat

Viajar es como filosofar. Cada viaje que emprendemos trae consigo un conjunto de experiencias que te permiten expandir tu conciencia, al igual que la filosofía utiliza el cuestionamiento y las ideas para enriquecer el pensamiento.

Cuando uno viaja por placer iniciamos una aventura que implica movimiento, no solo físico sino mental y emocional, a través del cual nos transformaremos pues ya no seremos los mismos después del viaje.

El viajero elije estar en movimiento y cambio en vez de la estabilidad y la monotonía. El caminante debe aprender a vivir las experiencias con presencia, atención y plenitud pues sabe que no se puede demorar mucho en ellas ya que las debe de soltar para poder seguir avanzando. Muchas personas sufren en la vida por su incapacidad para adaptarse a los cambios de la vida pero el espíritu viajero avanza ligero, viviendo, aprendiendo y soltando sin apegos.

El viajero busca coleccionar experiencias, conocer lugares, percibir nuevos aromas, probar nuevas comidas, asomarse a nuevas culturas y conversar con personas ajenas pues sabe que el abrirse a nuevas formas de ver la realidad es algo enriquecedor y transformador. El espíritu viajero es consciente que al final de nuestros días las cosas materiales resultan inútiles y transitorias pero no lo son así nuestras experiencias que atesoramos en nuestra consciencia.

 Al viajar uno mantiene una actitud expectante y lúcida como la de un niño que se asombra como cuando ve un animal exótico antes desconocido para él. El viajero observa, pregunta y silencia sus prejuicios para poder tener una mirada fresca y pura y así poder conocer los destinos en los que se aventura. ¡Qué falta que nos hace el poder tener la actitud viajera en nuestra vida cotidiana!, en donde hemos perdido nuestra capacidad de asombro casi por completo y en donde las mismas ideas, creencias y formas de ver la vida se imponen automáticamente ante nuestros ojos, esclavizándonos de ver nuevas posibilidades y de vivir con la vitalidad de un niño sin tabúes.

El viajero tiene un rumbo fijo, un destino al cual llegar que le da dirección y sentido a su andar, sabe que paso a paso está construyendo su propio camino, su propia experiencia y es consciente de que sus pasos son único e irrepetibles por lo que busca darle a cada momento el mayor grado de consciencia.

Viajar es una metáfora de una forma de vivir la vida con filosofía porque cuando viajamos, nos expandimos en conocimientos, en consciencia, aprendemos a escuchar a otras formas de leer la vida para ser más tolerantes. En el viaje nos instruimos en adaptarnos al cambio y al flujo de la vida para ir teniendo experiencias con mayor lucidez y profundidad. Al viajar nos entrenamos a soltar con rapidez y desapego para seguir avanzando, también aprendemos a tener una mente cuestionadora y curiosa para recuperar nuestra capacidad de asombro que uno normalmente pierde cuando nos volvemos ¨adultos¨.

¿Cómo sería tu vida si pudieras incorporar el espíritu y la filosofía del viaje a tu vida cotidiana?

Vive intensamente.

Alejandro Valdés

Lo que podemos aprender de los niños: Basado en la filosofía de Federico Nietzsche

aprender de los niños

 

Hemos heredado un conjunto de creencias y conceptos en nuestra sociedad en donde a los niños los vemos como adultos en potencia, como personas en desarrollo pero que aún les falta mucho por aprender. Esta forma de relacionarnos con los niños hace que los releguemos a un rol secundario dentro de la vida ya el papel preponderante de nuestras sociedades es dado a los adultos y desde este ¨adulto-centrismo¨ es difícil poder aprender de los niños, pero para el filósofo alemán Federico Nietzsche en su libro Así hablaba Zaratustra el niño es realmente la figura del futuro que representa el camino de la salvación de la humanidad de la decadencia en la que vivimos.

Si observamos a los niños pequeños nos daremos cuenta que viven en un estado de INOCENCIA, MARAVILLA y GRACIA, todo para ellos es nuevo, todo es maravilloso, todo es fresco y cualquier instrumento o cosa de pronto se puede transformar en algo mágico y fascinante.

En contraste si salimos a la calle y miramos a las personas adultas en la vida cotidiana, vamos a ver normalmente caras largas con poca o nula vitalidad, personas resignadas y hasta cínicas. Te invito a que te subas al metro en la ciudad de México o a cualquier transporte público en la ciudad y simplemente lo atestigües por ti mismo/a.

Según Nietzsche el niño representa el estado superior al que puede aspirar el ser humano y dice así: ¨“Mas ahora decidme, hermanos míos: ¿qué es capaz de hacer el niño, que ni siquiera el león haya podido hacer? ¿Para qué, pues habría de convertirse en niño el león carnicero? Sí, hermanos míos, para el juego divino del crear se necesita un santo decir “sí”: el espíritu lucha ahora por su voluntad propia, el que se retiró del mundo conquista ahora su mundo.”

Según Nietzsche la humanidad ha vivido cargando un conjunto de creencias impuestas ciegamente sobre el mundo, la vida y nosotros mismos que determinan nuestra forma de percibir la realidad, muy similar a lo que pasa en la película Matrix en donde los protagonistas piensan que están viendo la realidad tal cual es, cuando en realidad lo que perciben son un conjunto de programas cargados en su mente desde los cuales ven el mundo. Para salir desde este mundo de certezas y creencias arraigadas que es el mundo de los adultos, el mundo donde pensamos que realmente observamos a las cosas como son, Nietzsche nos propone que el ser humano debe de transformarse de camello (creencias ciegas) a un león (que rompe lo establecido) hasta llegar a SER un niño (la inocencia y la capacidad de CREAR).

Nietzsche nos propone que para alcanzar la plenitud de SER debemos regresar nuestra mirada a los niños y aprender de ellos y nos pide que desarrollemos estas 3 cualidades:

1.- EL JUEGO. Los niños viven para jugar, de hecho la vida no es más que un juego para ellos y cada momento es una oportunidad para la diversión y para aprender jugando, de hecho los niños aprenden lúdicamente.

En el juego los significados dejan de ser rígidos y fijos pasan a ser maleables y fluidos, para un niño una cuchara de pronto se puede convertir en una espada o en una varita mágica y es esa capacidad de re significación lo que los hace CREAR nuevas POSIBILIDADES a cada momento.

2.- LA VIDA ES UNA CREACIÓN. Para los niños la vida es CREATIVIDAD pura, están libre de prejuicios y puede crear nuevos juegos y significados. El Juego de crear y decir sí a la vida, a lo que le rodea y a lo que está por llegar, esa es la creación del niño. Esta forma de ver la vida nos recuerda que los seres humanos también somos seres CREADORES y que nuestra vida es nuestra máxima creación, ya que somos los CREADORES de nuestro destino y desde ahí podemos ver a nuestra vida como la CREACIÓN de una MARAVILLOSA obra de arte.

3.- LOS NIÑOS OLVIDAN RÁPIDO. Los niños tienen esa capacidad de no apegarse ni aferrarse a las cosas por mucho tiempo, tienen la capacidad de soltar y de vivir en el flujo de la vida, lo que a la gran mayoría de los adultos nos cuesta mucho ya que queremos aferrarnos a algo y nos apegamos a las personas, ideas y circunstancias y al buscar esas certezas perdemos la capacidad de vivir en el momento presente y de simplemente soltar para regresar a nuestro centro y volver a crear y a jugar.

Los niños pueden ser nuestros maestros si tenemos los ojos para aprender de ellos si tenemos la voluntad y las ganas de soltar nuestras creencias y certezas y pararnos en la incertidumbre y desde ahí simplemente observar.

 

Vive intensamente.

Alejandro Valdés